LA DESAPARICIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS: CAUSAS Y CONSECUENCIAS

Este artículo de Joan Ramón Sanchis Palacio, catedrático de Economía de la Empresa de la Universidad de Valencia, fue publicado en Oikocredit, en septiembre, y rescatado ahora por el blog de CJ. En él, se hace una aproximación, muy genérica, a como fueron expoliadas las cajas de ahorro en todo el estado español.

El proceso de concentración del sector bancario en España va unido a la desaparición de las cajas de ahorros. El último caso ha sido el de Caixa Catalunya, que tras el saneamiento, transformación en banco privado (Catalunya Banc) y nacionalización por parte del FROB, ha sido absorbida por el BBVA. Culmina así una nueva etapa de fusiones con el fin de concentrar el conjunto del sistema bancario español en 5 o 6 grandes bancos. El caso de Catalunya Banc, más conocido por su marca comercial Catalunya Caixa, muestra con claridad lo que ha sucedido con las cajas de ahorros en nuestro país desde que se inició la crisis financiera en 2007. Después de su politización, una parte significativa de cajas de ahorros entraron de lleno en el negocio de la construcción, con corrupción urbanística incluida y saqueo de los directivos, que las llevó a una situación de insolvencia sin retorno.

Es la hoja de ruta que muy probablemente habían pactado grandes banqueros y políticos en puestos de poder autonómico y central, con el fin de acabar con unas entidades bancarias que quitaban cuota de mercado a la gran banca desde hacía varias décadas. Una hoja de ruta que nos ha costado a todos los españoles un rescate bancario de la Unión Europea por importe de 41.300 millones de euros y un coste total que muy probablemente superará los 200 mil millones de euros.

Primero fue la desaparición de la banca pública y luego la de unas entidades, las cajas de ahorros, que históricamente habían ejercido una función de apoyo financiero a los pequeños ahorradores, emprendedores, autónomos y pequeñas empresas, y a la vez contribuían de manera directa al desarrollo económico y social del territorio a través de la Obra social; una Obra social que en 2008 (inicio de la crisis) alcanzó su máximo con más de 2 mil millones de euros, pero que a partir de ese momento ha ido disminuyendo de forma significativa hasta situarse en niveles cercanos a los 500 millones de euros. La Ley de cajas de ahorros y fundaciones bancarias privadas, aprobada en 2013, ha sido la puntilla definitiva de las cajas de ahorros (sólo quedan dos de muy pequeña dimensión en Valencia y Baleares) y una disminución significativa de la Obra social, ya que depende ahora de la decisión de los bancos privados.

Pero no todas las cajas de ahorros han estado mal gestionadas, si bien con la reforma legal se ha conseguido borrarlas todas, estuvieran mal gestionadas o bien gestionadas, porque así lo querían los grandes banqueros. Es más, desde la Administración Pública y la patronal bancaria se ha estado intentando “demonizar” a las cajas de ahorros, alegando que se trata de un modelo inadecuado y desfasado y, por tanto, condenado a su desaparición. Es curioso que en la mayoría de países de la Unión Europea (Alemania, Francia, Holanda, Austria, Italia…) sigue subsistiendo el modelo de banca de proximidad y no es cuestionado por sus autoridades.

La desaparición de las cajas de ahorros es realmente grave para la economía en general y para los consumidores en particular. Estas entidades representaban la banca de proximidad en España, junto con las cooperativas de crédito, ofreciendo productos y servicios enfocados al pequeño ahorro y a la economía productiva y real, dejando de lado las transacciones especulativas y de riesgo elevado. Se trata de entidades arraigadas en el territorio que conocen las necesidades de sus clientes y se adaptan a ellas. Al menos fue así hasta que a finales de los ochenta y comienzos de los noventa del siglo XX comenzaron su “bancarización”, que culminó, por poner un ejemplo muy gráfico, en la colocación de participaciones preferentes a sus clientes. Las participaciones preferentes, que también colocaron los bancos privados (no fueron sólo las cajas de ahorros como se nos ha hecho creer), han supuesto una de las mayores estafas de la historia de la banca en España, que ha afectado a más de 700 mil clientes por un importe superior a los 30 mil millones de euros. Con su desaparición, una parte importante de la actividad empresarial se ve mermada por la falta de préstamos y créditos.

Por otra parte, la concentración del sector en pocos bancos incrementa su poder de negociación frente a los consumidores, lo que se traduce en nuevos abusos como el aumento de las comisiones, la colocación de nuevos productos financieros de alto riesgo, cláusulas suelo en las hipotecas y desahucios, entre otras malas prácticas. No olvidemos que la banca española es la que peor imagen tiene de toda la Unión Europea, excepto los bancos irlandeses.

Desaparecidas las cajas de ahorros (casi todas), ¿qué nos queda? Nos quedan las cooperativas de crédito y las cajas rurales, aunque también están amenazadas por las fusiones y una reforma legal, que de la misma manera que en las cajas de ahorros supondría su práctica desaparición. Y nos queda una sociedad civil, que ante la exclusión financiera y los comportamientos no éticos de los bancos convencionales (financiación de empresas armamentísticas, de empresas que deslocalizan y utilizan mano de obra infantil…) ha decidido iniciar una revolución financiera silenciosa, a través del consumo financiero responsable y la creación desde abajo de nuevas entidades bancarias con criterios más sociales y éticos (banca ética) y de entidades financieras no bancarias como las cooperativas de servicios financieros (como Coop57 y Oikocredit), las cooperativas integrales, las comunidades autofinanciadas, los bancos de tiempo y otras iniciativas más. Un poco de esperanza dentro de una realidad realmente cruda y dura.

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INFORME OXFAM SOBRE DESIGUALDAD: La caída de salarios deja en riesgo de pobreza al 28% de trabajadores

En este artículo de Mercedes Jansa, para el Periódico, se recoge la denuncia que hace Oxfam, en su Informe sobre la Desigualdad, sobre las diferencias salariales y las causas que provocan que 13,2 millones de personas en España estén al borde de la exclusión social pese a tener empleo.

El triángulo crisis/devaluación salarial/pobreza persiste con la recuperación y ha profundizado en la desigualdad de las familias. Mientras los salarios más bajos siguen cayendo desde 1990, las retribuciones del 1% de los que más ganan han aumentado casi un 20%. En España concretamente los salarios más bajos han caído el 28% desde el 2008, según el informe sobre impacto de las diferencias salariales en los hogares que ha presentado la organización Oxfam Intermón.

España era, en el 2014, el cuarto país de Europa con más diferencia de renta. Esta situación dejó el año pasado al 28,6% de población en riesgo de pobreza y exclusión. En términos absolutos, son más de 13,2 millones de personas.

Pese a los signos de recuperación de la economía, la brecha entre ricos y pobres aumenta y se consolida el hecho de que tener un trabajo no garantiza que se salga de la pobreza. El recorrido que ha hecho Oxfam por los datos estadísticos dibuja un panorama de carencias: mientras en el 2006, el 10% más rico disfrutaba de una renta 10 veces superior al 10% más pobre, en el 2015 la diferencia es 15 veces más.

Las cifras

El 28% de los trabajadores se encuentra en riesgo de pobreza. Es un porcentaje similar al recorte que ha padecido el 10% de los empleados con sueldos mas bajos.

El 1% de la población que tienen los sueldos más altos (por encima de 5.000 euros) han tenido un aumento en las retribucuones del 20%.

18,8% es la brecha salarial de género, según Oxfam. Las mujeres tienen que trabajar 50 días más que los hombres para recibir el mismo sueldo. A día de hoy cobran lo mismo que los hombres hace 10 años.

El 21% de los trabajadores menores de 24 años está en riesgo de exclusión social. Ante de la crisis este colectivo ganaba la mitad que sus padres; ahora sus retribuciones se han reducido al 45%.

La devaluación salarial impuesta por las empresas con la excusa de la crisis ha supuesto que los salarios hayan caído entre el 2008 y el 2014, el 6,1%. Pero no ha afectado igual a todo el mundo, ya que los que más ganaban, han seguido incrementado sus retribuciones mientras que los sueldos medios y bajos han sufrido los recortes.

Ricos y pobres

Quienes forman el 10% de la población que tiene los sueldos más bajos, en torno a los 375 euros al mes, han sufrido una bajada del 28% entre el 2008 y el 2014. Oxfam calcula que el 30% de la población que menos cobra ha perdido más del 18% de su poder adquisitivo, a los que hay que sumar el 8% de los que tienen sueldos medianos. Eso supone que el 60% de los trabajadores ha visto reducida su nómina en el 10%, mientras que los sueldos más altos, de una media de 5.628 euros, han aumentado.

Las mujeres y los jóvenes son los que han padecido los recortes. Oxfam sitúa la brecha salarial de género en el 18,8%, lo que significa que las mujeres tienen que trabajar 50 días más que los hombres para recibir el mismo sueldo. En líneas generales, las mujeres cobran a día de hoy la  misma cantidad que los hombres hace diez años. Esta situación de desigualdad coloca a España en el sexto país europeo por con mayor brecha salarial de género.

La situación de los más jóvenes no es mejor tras una crisis que ha puesto al descubierto sus carencias profesionales y educativas. Después del abandono escolar para emplearse al calor de la burbuja inmobiliaria, la recesión les ha dejado en mala posición en el mercado laboral. De ahí que el 21% de trabajadores menores de 24 años esté en riesgo de pobreza y exclusión, según Oxfam.

Jóvenes sin emanciparse

La baja cualificación de los más jóvenes y la devaluación salarial generalizada ha ensanchado la brecha de retribuciones entre los más jóvenes y los mayores. En el 2008 los trabajadores de entre 16 y 24 años ganaban la mitad (1.050 euros) que los de entre 55 y 64, pero en el 2014 solo recibían el 45%.

Los sueldos que reciben los jóvenes actualmente “no les permite independizarse ni cubrir sus necesidades básicas, como ir al dentista”, ha afirmado Lara Contreras, responsable del área de contenidos de Oxfam.

La organización no gubernamental sugiere varias medidas ante la llegada del nuevo Gobierno y el inicio de una nueva legislatura, la principal, la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), como han reclamado los sindicatos y los partidos de la oposición. El incremento debería ser progresivo en los próximos cuatro años, hasta llegar a los 1.000 euros en el 2020, “suficiente para cubrir los derechos y necesidades básicas”, dice Oxfam.

Contreras ha recordado que todos los grupos parlamentarios, incluidos los que apoyan a Rajoy, se han comprometido a incrementar el salario minino en los primeros 100 días de Gobierno hasta el 60% del salario medio, como exige la Carta Social Europea. “Si sube el salario de las personas que menos ganan, el consumo se incrementaría notablemente y no está demostrado que se reduciría el empleo”, ha remarcado.

España tiene uno de los salarios mínimos más bajos, ocupa la penúltima posición (solo antes que Grecia) entre los países de la Europa de los Quince. Durante la crisis ha caído un 1,7%. En términos de poder adquisitivo, es decir, eliminando las diferencias de precios entre países, asciende a 848 euros. Frente a ello Alemania y Luxemburgo cuentan con salarios mínimos de 1.443 y de 1.613, respectivamente, según datos de 2016.

Una de las propuestas más innovadoras de Oxfam para estrechar la desigualdad es establecer por ley medidas de equidad redistributiva, con una escala en la que el salario más alto no supere en más de 10 veces al salario medio en cada centro de trabajo, asegurando así que si se incrementa el salario máximo sube en la misma proporción todas las retribuciones de la plantilla.

 

 

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Las 4 cosas que el Papa Francisco les dice a los pobres

Después de un largo tiempo de silencio retomo la actividad del blog, con la editorial de Le Monde Diplomatique, correspondiente al mes de diciembre y firmada por su director, Ignacio Ramonet. El texto hace referencia al encuentro mantenido en Roma, el pasado mes de noviembre, entre el Papa Francisco y representantes de  Movimientos Populares.

Tras los dos primeros encuentros –Roma, 2014 y Santa Cruz (Bolivia), 2015–, el III Encuentro Mundial de los Movimientos Populares tuvo lugar en Roma del 3 al 5 de noviembre pasado. Participaron en el evento unos 200 activistas de entre los más pobres de la Tierra (cartoneros, recicladores de basura, vendedores ambulantes, campesinos sin tierra, indígenas, desempleados, chaboleros, vecinos de asentamientos populares, etc.) pertenecientes a 92 movimientos populares procedentes de 65 países de los cinco continentes.

 Las cuestiones que se abordaron fueron, como en los dos encuentros precedentes, las denominadas tres “T”: “Trabajo, Techo, Tierra”, a los que se añadieron esta vez las cuestiones de “la democracia y el pueblo”; el “cuidado del medio ambiente y la naturaleza”; y “los emigrantes y refugiados”.

 Los participantes se reunieron, durante los dos primeros días, en el Colegio Internacional Pontificio Maria Mater Ecclesiae ubicado en Via Aurelia Antica, en Roma, (sede y seminario mayor de los “Legionarios de Cristo”…).

 Entre los participantes figuraban: Juan Grabois, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), de Argentina; João Pedro Stédile, del Movimiento de los campesinos sin tierra de Brasil y de la organización internacional Vía Campesina; Vandana Shiva, filósofa y ecologista india, Premio Nobel Alternativo en 1993; y José “Pepe” Mujica, ex presidente de Uruguay.

 El día 5 de noviembre, ya en el seno del Vaticano y después de una misa en la Basílica de San Pedro a la que se accedió por la Puerta Santa de la Misericordia, todos los participantes, más unos tres mil activistas de los movimientos sociales italianos, fueron recibidos en audiencia, en la inmensa Aula Pablo VI, por el Papa.

 En su discurso de síntesis, Francisco empezó recordando “los diez puntos de Santa Cruz de la Sierra, donde la palabra cambio estaba preñada de gran contenido, estaba enlazada a cosas fundamentales: trabajo digno para los excluidos del mercado laboral; tierra para los campesinos y pueblos originarios; vivienda para las familias sin techo; integración urbana para los barrios populares; erradicación de la discriminación, de la violencia contra la mujer y de las nuevas formas de esclavitud; el fin de todas las guerras, del crimen organizado y de la represión; libertad de expresión y comunicación democrática; ciencia y tecnología al servicio de los pueblos”.

 Y definió “un proyecto de vida que rechace el consumismo y recupere la solidaridad, el amor entre nosotros y el respeto a la naturaleza como valores esenciales. Es la felicidad de ‘vivir bien’ lo que la gente reclama, la ‘vida buena’, y no ese ideal egoísta que engañosamente invierte las palabras y nos propone la ‘buena vida’”.

 ¿Qué les dijo, en el fondo, el Papa a los pobres? Esencialmente cuatro cosas:

 1) ¡Rebelaos contra la tiranía del dinero! “Hay un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de Estado y lo que erróneamente algunos llaman ‘terrorismo étnico’ o ‘religioso’, pero ningún pueblo, ninguna religión es terrorista. Es cierto, hay pequeños grupos fundamentalistas en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando ‘has desechado la maravilla de la creación, el hombre y la mujer, y has puesto allí el dinero’. Toda la doctrina social de la Iglesia se rebela contra el ídolo-dinero que reina en lugar de servir, tiraniza y aterroriza a la humanidad.

 Ninguna tiranía se sostiene sin explotar nuestros miedos. Esto es clave. De ahí que toda tiranía sea terrorista. Y cuando ese terror, que se sembró en las periferias con masacres, saqueos, opresión e injusticia, explota en los centros con distintas formas de violencia, incluso con atentados odiosos y cobardes, los ciudadanos que aún conservan algunos derechos son tentados con la falsa seguridad de los muros físicos o sociales. Muros que encierran a unos y destierran a otros. Ciudadanos amurallados, aterrorizados, por un lado; excluidos, desterrados, más aterrorizados todavía, por el otro.

 Tenemos que ayudar para que el mundo se sane de su atrofia moral. Este sistema atrofiado puede ofrecer ciertos implantes cosméticos que no son un verdadero desarrollo: crecimiento económico, avances técnicos, mayor ‘eficiencia’ para producir cosas que se compran, se usan y se tiran, englobándonos a todos en una vertiginosa dinámica del descarte… pero este mundo no permite el desarrollo del ser humano en su integralidad, el desarrollo que no se reduce al consumo, que no se reduce al bienestar de pocos, que incluye a todos los pueblos y personas en la plenitud de su dignidad, disfrutando fraternalmente de la maravilla de la Creación. Ese es el desarrollo que necesitamos: humano, integral, respetuoso de la Creación, de esta casa común”.

 2) ¡Sed solidarios! “¿Qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco, de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto? Y así, el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio, y no sólo el Mediterráneo… tantos cementerios junto a los muros, muros manchados de sangre inocente. El miedo endurece el corazón y se transforma en crueldad ciega que se niega a ver la sangre, el dolor, el rostro del otro.

 ¿Qué hacer frente a esta tragedia de los migrantes, refugiados y desplazados? Les pido que ejerciten esa solidaridad tan especial que existe entre los que han sufrido. Ustedes saben recuperar fábricas de la bancarrota, reciclar lo que otros tiran, crear puestos de trabajo, labrar la tierra, construir viviendas, integrar barrios segregados y reclamar sin descanso como esa viuda del Evangelio que pide justicia insistentemente (1). Tal vez con vuestro ejemplo y su insistencia, algunos Estados y organismos internacionales abran los ojos y adopten las medidas adecuadas para acoger e integrar plenamente a todos los que, por una u otra circunstancia, buscan refugio lejos de su hogar. Y también para enfrentarse a las causas profundas por las que miles de hombres, mujeres y niños son expulsados cada día de su tierra natal”.

 3) ¡Revitalizad la democracia! “La relación entre pueblo y democracia. Una relación que debería ser natural y fluida pero que corre el peligro de desdibujarse hasta ser irreconocible. La brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecieran dominarlas. Los movimientos populares no son partidos políticos y, en gran medida, en eso radica su riqueza, porque expresan una forma distinta, dinámica y vital de participación social en la vida pública. Pero no tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en Política con mayúscula, y cito a Pablo VI: ‘La política ofrece un camino serio y difícil –aunque no el único– para cumplir el deber grave que cristianos y cristianas tienen de servir a los demás’ (2). O esa frase que repito tantas veces: ‘La política es una de las formas más altas de la caridad, del amor’”.

 Ustedes, las organizaciones de los excluidos y tantas organizaciones de otros sectores de la sociedad, están llamados a revitalizar, a refundar las democracias que pasan por una verdadera crisis. No caigan en la tentación del corsé que los reduce a actores secundarios, o peor, a meros administradores de la miseria existente. En estos tiempos de parálisis, desorientación y propuestas destructivas, la participación protagónica de los pueblos que buscan el bien común puede vencer, con la ayuda de Dios, a los falsos profetas que explotan el miedo y la desesperanza, que venden fórmulas mágicas de odio y crueldad o de un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.

 Sabemos que mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y, en definitiva, ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales”.

 4) ¡Sed austeros! ¡Huyan de la corrupción! “Así como la política no es un asunto de los ‘políticos’, la corrupción no es un vicio exclusivo de la política. Hay corrupción en la política, hay corrupción en las empresas, hay corrupción en los medios de comunicación, hay corrupción en las iglesias y también hay corrupción en las organizaciones sociales y los movimientos populares. Es justo decir que hay una corrupción naturalizada en algunos ámbitos de la vida económica, en particular la actividad financiera, y que tiene menos prensa que la corrupción directamente ligada al ámbito político y social. Es justo decir que muchas veces se manipulan los casos de corrupción con malas intenciones. Pero también es justo aclarar que quienes han optado por una vida de servicio tienen una obligación adicional que se suma a la honestidad con la que cualquier persona debe actuar en la vida. La vara es más alta: hay que vivir la vocación de servir con un fuerte sentido de la austeridad y la humildad. Esto vale para los políticos pero también vale para los dirigentes sociales y para nosotros, los pastores.

 A cualquier persona que tenga demasiado apego por las cosas materiales o por el espejo, a quien le gusta el dinero, los banquetes exuberantes, las mansiones suntuosas, los trajes refinados, los autos de lujo, le aconsejaría que se fije en qué está pasando en su corazón y rece para que Dios lo libere de esas ataduras. El que tenga afición por todas esas cosas, por favor, que no se meta en política, que no se meta en una organización social o en un movimiento popular, porque va a hacer mucho daño a sí mismo, al prójimo y va a manchar la noble causa que enarbola. Que tampoco se meta en el seminario. Frente a la tentación de la corrupción, no hay mejor antídoto que la austeridad; esa austeridad moral y personal.

La corrupción, la soberbia, el exhibicionismo de los dirigentes aumenta el descreimiento colectivo, la sensación de desamparo y retroalimenta el mecanismo del miedo que sostiene este sistema inicuo”.

En conclusión, el Papa Francisco citó al fallecido dirigente afroamericano, Martin Luther King, el cual optó por el amor fraterno aún en medio de las peores persecuciones y humillaciones: “Cuando te elevas al nivel del amor, de su gran belleza y poder, lo único que buscas derrotar es a los sistemas malignos. A las personas atrapadas en ese sistema, las amas, pero tratas de derrotar ese sistema. (…) Odio por odio sólo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Si yo te golpeo y tú me golpeas, y te devuelvo el golpe y tú me lo devuelves, y así sucesivamente, es evidente que se llega hasta el infinito. Simplemente nunca termina. En algún lugar, alguien debe tener un poco de sentido, y esa es la persona fuerte. La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena del odio, la cadena del mal” (3).             

 (1) Cf. Lc 18,1-8.

(2) Lett. Ap. Octogesima adveniens, 14 de mayo 1971, 46.

(3) Sermón en la iglesia Bautista de la avenida Dexter, Montgomery (Alabama), 17 de noviembre de 1957.

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El trabajo: presente y futuro

Como hoy es 1 de Mayo, me parece una buena aportación recoger el post que Teresa Crespo publica en Gastar la Vida. En él, además de la presentación del cuaderno de 198 de Cristianisme i justicia, hace una reflexión de lo que hoy es el mundo del trabajo. Al final del post podréis acceder al cuadernillo.

El cuaderno 198, “El trabajo: presente y futuro”, es fruto de la participación de algunos de los asistentes al seminario interno de Cristianisme i Justíciaque se celebró durante el curso 2014-15. Su contenido nos ha ayudado a tomar conciencia de la realidad actual que, más allá de la crisis que durante años venimos sufriendo, nos plantea que se ha producido un cambio radical de la realidad en que vivimos; algunos nos hablan de un cambio de época, lo que significa que las cosas nunca más volverán a ser como antes y, en consecuencia, el trabajo pierde todos aquellos rasgos que durante siglos lo habían definido. La ciudadanía sufre inseguridad, unas condiciones laborales cada vez más injustas, con una fuerte precarización que lleva a trabajar por un salario que no supera el umbral de la pobreza y, por lo tanto, muchas personas, a pesar de tener un empleo son trabajadores pobres.

Hoy se habla de una nueva clase social que es el precariado, que a algunos autores les lleva a definir una nueva estructuración de las clases sociales, distribuyéndola desde la clase privilegiada cada vez más rica y más minoritaria, hasta el otro extremo de la escala social donde se encuentra esta nueva clase, y los individuos que forman parte de ella pueden tener todo tipo de capacidades y potencialidades, pero no pueden desarrollarlas por falta de oportunidades y se ven obligados a aceptar lo que el mercado laboral les ofrece, con una falta de las más elementales condiciones para la cobertura de las necesidades vitales mínimas y sin reconocimiento de sus derechos sociales y laborales. En esta nueva diversidad de perfiles hay también que contemplar el incremento continuado de los ni-nis, aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan, que desgraciadamente cada vez van en aumento y sufren una total falta de expectativas de futuro, pues es conocido que aquellas personas que no se forman, difícilmente tendrán las competencias y las oportunidades para integrarse en el mercado de trabajo.

Ante esta realidad, que de acuerdo con los intereses económicos predominantes olvida a la persona y sólo busca el máximo beneficio, se nos plantean muchos interrogantes que en este cuaderno hemos intentado responder, o al menos compartir dudas y posibles alternativas. Nos preguntamos hasta qué punto el modelo socioeconómico del capitalismo financiero y globalizado de hoy puede permitir una salida más digna a toda persona trabajadora o, al contrario, se priorizan los intereses individuales por encima de los colectivos. Nos interrogábamos sobre un paro estructural que nos hace pensar que nunca más volverá el pleno empleo y que, en consecuencia, es necesario encontrar alternativas para que aquellas personas que no podrán entrar en el mercado laboral no se vean excluidas de la sociedad, ni sufran una pobreza profunda que no podrán superar.

Estos hechos nos han llevado a pensar que el trabajo ya no tiene capacidad para integrar a toda la población, y que como consecuencia se necesitan nuevas formas de empleo; es urgente imaginar actividades, quizás no asalariadas, que permitan a la población sentirse útil y con capacidad de participar en la construcción de la comunidad en la que todos y todas deberíamos tener nuestro lugar y nuestra función. Y eso significa que se precisan unas políticas sociales que garanticen unos mínimos vitales para todos, una cuestión aún no resuelta pero sí planteada, que obliga a la clase política a asumir esta responsabilidad y a darle una respuesta.

En los últimos años hemos vivido una situación contraria a este incremento de los recursos necesarios para fortalecer nuestro estado del bienestar, y los países europeos han aplicado políticas restrictivas y de ahorro con el único objetivo de controlar el déficit público, lo que nos ha llevado al debilitamiento de los derechos sociales y a la pérdida del grado de protección que la ciudadanía disfrutaba, y hoy nos encontramos con una sociedad más pobre económicamente, más débil como sujeto de derechos, donde el sistema de prestaciones es incapaz de responder a las necesidades emergentes y no puede dar la protección y seguridad para el futuro de la población.

Ante esta perspectiva tan decepcionante, nos preguntamos si podemos ir más allá del trabajo asalariado, planteándonos la dualidad entre el trabajo (labour) ligado al salario y el trabajo (work), que no implica una relación contractual o un intercambio monetario, y desde estas dos opciones quizás podremos identificar otros tipos de trabajo centrados en el cuidado de las personas o en la producción artística, que nos lleven a otros modelos económicos centrados en el servicio a las personas en economías solidarias o colaborativas, que algún día podrían llegar a modificar el escenario socioeconómico.

Y ya por último, quisiera recordar que deseábamos finalizar este documento aceptando el reto que se nos plantea ante el actual momento en que nos encontramos, que nos lleva a creer que con el esfuerzo de todos y todas conseguiremos transformar la sociedad para que sea más justa y equitativa y, en consecuencia, nos sintamos comprometidos en trabajar por el bien común, con la seguridad de que algo podremos cambiar.

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Podéis descargar el cuaderno haciendo click aquí.

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Morir en el trabajo: un clamoroso silencio

Mañana, 28 de abril, se celebra, por iniciativa de los sindicatos, el Día Mundial de la Salud y la Seguridad en el Trabajo. Como reflexión para esa jornada me parece muy valido el siguiente texto en el que se analiza la siniestralidad laboral en nuestro país. El texto es la editorial  (1582) de la revista Noticias Obreras, editada por la HOAC.

El Ministerio de Trabajo ha publicado los datos oficiales del Informe de Accidentes Laborales del año 2015. La realidad que muestran esos datos es aterradora. Los accidentes y las víctimas mortales continúan aumentando. En 2015 murieron 608 trabajadores y trabajadoras en accidentes laborales (28 más que en 2014), 500 en los lugares de trabajo (46 más que en 2014) y 108 in itinere (en el desplazamiento al trabajo). Los accidentes mortales han aumentado en todos los sectores, excepto en la agricultura. En cifras totales, en 2015 se notificaron 714.930 accidentes laborales sin baja, 518.988 con baja, 3.358 graves en el lugar de trabajo y 905 in itinere, con las 608 víctimas mortales ya indicadas. Son, de media, casidos trabajadores muertos cada día12 accidentes graves diarios1.421 accidentes con baja al día.

El Índice de Incidencia* de accidentes mortales fue en 2014 del 3,1 y en 2015 aumentó hasta el 3,6. Por sectores, el Índice es del 10,6 en construcción (10,1 en 2014), del 9,4 en agricultura (12,3 en 2014), el 6,9 en industria (4,9 en 2014) y del 2,2 en servicios (2,1 en 2014). Por Comunidades Autónomas, en 2015 están por encima de la media: Galicia (7,4), Aragón (6,2), Ceuta (5,7), Asturias (4,9), Extremadura (4,8), Castilla-La Mancha (4,7), Murcia (4,5), Cantabria (4,2), La Rioja (4,1), Castilla-León (3,9) y Navarra (3,7); en la media de 3,6 están Andalucía y la Comunidad Valenciana; por debajo de la media: País Vasco (2,7), Madrid (2,6), Catalunya (2,6), Canarias (2,6), Baleares (2,5) y Melilla (0), único territorio donde no ha habido ningún accidente mortal en 2015.

Si nos hemos detenido en algunos datos es para mostrar el terrible contraste que existe entre esta sangrante realidad en la vida de los trabajadores y trabajadoras con el clamoroso silencio social que la envuelve. La gravedad de lo que ocurre con la vida de las personas en el trabajo es extrema y, si además de en los accidentes de trabajo, nos fijamos también en las enfermedades laborales y el creciente deterioro de la salud de muchos trabajadores y trabajadoras (por las penosas e indecentes condiciones en que son obligados a trabajar o por ser privados del empleo) el panorama es bastante peor. Sin embargo, parece que todo esto ocurre en medio de una gran indiferencia social, como si fuera algo normal o una especie de fatalidad inevitable.

Pero no lo es. No es normal que trabajadoras y trabajadores vean expuesta su salud y su vida en el trabajo. Tampoco es ninguna fatalidad inevitable, tiene causas bien concretas y evitables: la creciente precarización del empleo; las indecentes condiciones de trabajo en muchas ocasiones; el incumplimiento de la normativa legal, la debilidad de la Inspección de Trabajo; la escasa cultura de prevención de riesgos; el escándalo de utilizar la «crisis» como pretexto para eludir la responsabilidad y obligación empresarial en la prevención y la inversión en la materia; el miedo a perder el empleo, en las condiciones que sea, que se impone a tantos trabajadores y trabajadoras… En suma, la pérdida de la dignidad de la persona en el trabajo. Por eso, como dicen los sindicatos, garantizar la salud integral de todos los trabajadores y trabajadoras debe ser una prioridad del nuevo gobierno.

La indiferencia social ante esta terrible situación es parte importante del problema: ¿hemos normalizado sin más esta tragedia cotidiana y crónica? Necesitamos reaccionar. Precisamente para colaborar a ello, en muchos lugares la HOAC convoca concentraciones públicas y otras iniciativas cada vez que se produce una muerte en el trabajo. Con ellas buscamos mostrar la necesaria solidaridad con el dolor de las familias de las víctimas, reclamar respuestas y ayudar a despertar la conciencia social. Es un empeño ineludible. El 28 de abril, por iniciativa de los sindicatos, se celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Todos estamos llamados a participar e implicarnos. ¡Todos los días son 28 de abril! ¡Ni un muerto más!

*El Índice de Incidencia es el número de accidentes (ya sean totales, leves, graves o mortales) por cada 100.000 trabajadores afiliados con las contingencias cubiertas, por lo que muestra bien la incidencia de la siniestralidad en relación al conjunto de los trabajadores.
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Sepultados por nuestra propia basura

Este artículo de Álvaro Herrero fue leído en el Boletín semanal de Justicia y Paz, en él se analiza, a la luz de la encíclica Laudato si, uno de los problemas de la sociedad de consumo o de la sociedad del despilfarro: la basura.

 “Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”

Estas son algunas de las palabras que nuestro clarividente Papa Francisco dedica a la problemática de los residuos en su encíclica Laudato Si.

Según los últimos datos publicados[1], en España, pese a la mejora progresiva, todavía generamos anualmente 435 Kg de basura por persona. En Europa, este dato se eleva hasta 475 Kg, manteniéndonos a niveles del año 1995. El dato absoluto nos habla de que en 2014 (último dato disponible) se generaron en Europa 239 millones de toneladas de residuos, suponiendo 14 millones de toneladas más que en 1995.

El problema no es sólo la tremenda cantidad de residuos, de los que es cierto que una parte (27,6%) se reciclan, sino todos aquellos que no siguen los cauces establecidos y no son tratados de acuerdo con los protocolos definidos. Estamos hablando por ejemplo de todo el plástico que acaba en nuestros océanos. Según difundía recientemente Avaaz en una de sus campañas[2], “para 2050 habrá más plástico que peces en nuestros océanos”. Parte de estos residuos se han acumulado en la que se conoce como “la gran Sopa de Plástico” o “la Gran Mancha del Pacífico”, que según se ha estimado[3] ocupa hasta 3,4 millones de kilómetros cuadrados (siete veces la extensión de España) y pesa unos 3,5 millones de toneladas.

Otra importante problemática asociada a los residuos a nivel internacional es el envío de residuos desde los países desarrollados a los países pobres. En este sentido cabe destacar la problemática de los residuos nucleares enviados a otros países para ser enterrados bajo tierra, sin ningunas garantías y así ahorrarse el coste de su correcto procesado o almacenamiento[4]. Con la misma filosofía, cantidades ingentes de residuos electrónicos son enviados a otros países, provocando tremendos daños humanos y medioambientales. Las altamente tóxicas y contaminantes sustancias que incorporan los productos electrónicos que cada vez consumimos más ávidamente terminan dañando a la población de países del Sur que procesan estos componentes sin ningún tipo de protección in medios. Por ofrecer un dato, se estima que la basura electrónica alcanzará los 50 millones de toneladas en 2017 y según el programa medioambiental de Naciones Unidas, el 90% de ella es gestionada ilegalmente[5]. Se calcula que el tráfico ilegal de esta basura electrónica mueve ya más dinero que el negocio de la droga[6].

A estos hechos también la encíclica Laudato Si se refiere, de la siguiente manera: “hacen falta marcos regulatorios globales que impongan obligaciones y que impidan acciones intolerables, como el hecho de que empresas o países poderosos expulsen a otros países residuos e industrias altamente contaminantes”

Resulta sorprendente que a día de hoy haya una necesidad de estos marcos regulatorios y todavía más que incluso los existentes no sean cumplidos; tal es el caso de los Estados Unidos de América que, junto con Haití, es el único país que no ha firmado la convención de Basilea, que prohíbe la exportación de residuos peligrosos[7].  

A modo de conclusión, conviene destacar que, como viene ocurriendo desde hace ya mucho tiempo, son los que menos tienen quienes acaban pagando las consecuencias del ritmo de vida y consumo de los que más tenemos. Pero siempre hay algo que podemos (y debemos hacer); un estilo de consumo responsable y sostenible, así como planteamientos de decrecimiento son las mejores soluciones a gran escala para esta problemática. Cada uno de nosotros está llamado a realizar su contribución para solucionar este problema y así no seguir contribuyendo a convertir nuestro planeta en un gran depósito de basura.

[1] Municipal Waste Statistics. Eurostat (datos actualizados a marzo de 2016). http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Municipal_waste_statistics

[2] Un océano sin plástico. https://secure.avaaz.org/es/oceans_plastic_loc/ (2016)

[3] El «séptimo continente»: un basurero flotante en el Pacífico. http://www.abc.es/20120416/ciencia/abci-septimo-continente-basurero-flotante-201204161033.html (2012)

[4] “Toxic Somalia” – La Noche Temática http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-toxic-somalia-avance/1117481/

[5] Illegally Traded and Dumped E-Waste Worth up to $19 Billion Annually Poses Risks to Health, Deprives Countries of Resources, Says UNEP report http://www.unep.org/newscentre/default.aspx?DocumentID=26816&ArticleID=35021

[6] Documentos TV estrena “La tragedia electrónica”, secuela del galardonado “Comprar, tirar, comprar” http://www.rtve.es/television/20140528/documentos-tv-estrena-tragedia-electronica-secuela-del-galardonado-comprar-tirar-comprar/943798.shtml

[7] Parties to the Basel Convention on the Control of Transboundary Movements of Hazardous Wastes and their Disposal http://www.basel.int/Countries/StatusofRatifications/PartiesSignatories/tabid/4499/Default.aspx

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Cumplir las promesas

Este artículo de Federico Mayor Zaragoza fue publicado en su blog, La fuerza de la palabra. Reivindica el uso de la palabra como herramienta de construcción de esperanzas. Unas esperanzas que a muchos hombres y mujeres se le están truncando.

“Entiendo cómo te hiere este dolor, 
pero canta y no llores. Tu mejor testigo es una voz en el aire
 y no el clamor que confina el discurso y, al final, 
 impide la reflexión sobre lo que está pasando”
Juan Goytisolo, “La voz y el mundo”.
Nuestra fuerza es la de la voz y la palabra. Una fuerza indomable que, cuando se convierte en el grito de la gente, nos encamina hacia paraísos de luz y esperanza. 
Por un lado, tenemos que decir “No” a la fuerza y renunciar a la violencia. Por otro lado, tenemos que decir “Sí” a la perseverancia tenaz de no conformarnos para dejar atrás los horrores de la guerra, la imposición y la fuerza y poder entrar en el reino del encuentro y el diálogo que ha sido nuestro sueño durante tantos amaneceres. 
El futuro no puede ser tan fijo como lo es el pasado: D. Antonio Machado nos urge a revisar las lecciones de la historia para descubrir si l a descripción del pasado es fiel a los hechos. Pero, por encima de todo, nos apremia a escribir juntos el futuro. La única manera de aplacar el dolor y la memoria de las heridas del pasado es atreverse con constancia e imaginación a recorrer juntos, a conformar juntos, a habitar juntos –todos diferentes, todos iguales, todos únicos- el tiempo y el espacio que tenemos aún intacto ante nosotros. Es el legado supremo. Es la herencia suprema. 
Con demasiada frecuencia no hemos cumplido nuestras promesas. En los tiempos de prosperidad no hemos recordado las medidas adoptadas en épocas de problemas, cuando la tensión humana es más creativa y cuando la pasión y la compasión abarcan tantas cosas. 
Atreverse es esencial. Debemos tener presente las terribles palabras de Albert Camus: “Los desprecio porque, pudiendo hacer tanto se atrevieron a tan poco”. Atreverse a saber y saber para atreverse. Levantemos los ojos y miremos a la distancia. Lo que importa es lo que se encuentra en el recodo del camino, los valles más allá de las colinas que por cercanas impiden contemplar el horizonte. Sólo en la cornisa, con la niebla delante de tí, en la línea divisoria entre la luz y la oscuridad. Con más dudas que certezas. Pero esperanza porque el futuro está ahí, a la espera del surco de la arada, el agua y la semilla.
Sembrar y sembrar sin pensar en la cosecha. Muchas semillas no darán frutos, pero hay un fruto que nunca se obtendrá: el fruto de la semilla que no se ha plantado. 
No podemos permitir que la naturaleza y el corazón se marchiten al mismo tiempo. Cuando digan que no hay solución, no hay que creerlo. Es porque ellos no saben cómo encontrarla. Es porque no pueden ver más allá de las tareas apremiantes de cada hora. Cada hora hay que avanzar, inventar y trazar la ruta. 
Las respuestas están siempre dentro de nosotros, nunca afuera. Necesitamos escuchar a cada uno, a cada cosa pero, después, es necesario estar libres, obstinadamente libres para expresarnos y decidir por nosotros mismos. Ser guiados por nuestras reflexiones y no por instrucciones y sugerencias de otros. 
La esperanza es parte de la capacidad creadora de la especie humana que debe ser utilizada contra la inercia y la rutina. Actuando de otra manera y no según lo previsible. Respondiendo –como Mandela- sin odio ni rencor. 
Grandes sumas de dineros son invertidas en la protección de las fronteras y muy pocas en salvaguardar lo que yace dentro de ellas: niños, mujeres, maderas, agua, tierra, aire… Hemos llegado a aceptar lo inaceptable: niños de la calle, abandonos. ¿Qué tipo de civilización es ésta que encuentra excusas para no cuidas de los niños y considera “costoso” el tratamiento del SIDA en pacientes sin recursos económicos?
Este es el delito de silencio. Debemos trabajar incansablemente para alzar la voz, aún más voces, hasta que logremos para ti –para ti que ya estás con nosotros y para ti que lo estarás mañana- una vida más en consonancia con la dignidad de cada ser humano. Sólo entonces seremos capaces de mirarte a los ojos.
Será necesario mucho valor para, con el poder de la palabra, continuar con el cambio de todo aquello que no hemos podido o no hemos sabido cambiar. 
Un día en 1945, al final de la segunda guerra mundial, con nuestras mentes y nuestros ojos llenos de horror, prometimos evitar, a las generaciones futuras, el sufrimiento de la violencia y la guerra. Debemos ahora cumplir con apremio las promesas que no hemos cumplido.
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