Libia en el ojo del huracán

¿Cuántos muertos van? ¿Qué está pasando realmente en Libia? ¿A qué están jugando las potencias occidentales?. Para entender, algo de lo que allí ocurre, quizás sea bueno leer lo que escribía Juan Goytisolo , en El País de hoy.

…Las inmensas reservas de hidrocarburos del país de su propiedad -las mayores de África- explican tanta obsequiosidad, compadreo y falta de principios. Desde su alineación con los presuntos Estados árabes moderados, esto es, opuestos al terrorismo islamista, todo le fue perdonado: no solo su demagogia y sus soflamas contra el imperialismo norteamericano, sino también cuanto se cocinaba en las cloacas del poder: la represión sangrienta de cualquier conato de oposición; la desaparición entre muchas otras, sin dejar huella, del padre del novelista Hisham Matar; la participación de sus servicios secretos en el atentado de Lockerbie en 1988, en el que perecieron 270 pasajeros; el repugnante proceso de las desdichadas enfermeras búlgaras acusadas de propagar el sida a fin de ocultar las carencias del sistema sanitario libio… Su desmesurada afición a los disfraces y escenarios de “autenticidad beduina” era en verdad única. Gorra de plato, librea, medallas, charreteras, uniformes de almirantazgo o de húsar del imperio austrohúngaro, feces otomanos, turbantes tribales, túnicas azules en juego con birretes del mismo paño, capas majestuosas de todos los colores del arcoíris (tal vez por lo de “una buena capa, todo lo tapa”), enmarcaban un rostro cada vez más inexpresivo y acartonado, con la mandíbula desdeñosamente alzada al estilo de Mussolini. El frenesí exhibicionista le acompañaba en todos sus viajes o en los actos de pleitesía que le tributaban los déspotas africanos. Instalaba así su jaima portátil en Roma, París, Madrid y Londres, recibía los abrazos de Berlusconi, Sarkozy y de los primeros ministros español y británico, respondía a la afrenta de la policía de Ginebra que detuvo a su hijo por maltrato físico a sus servidores, no solo con la retirada de todos sus fondos de los bancos suizos, sino también con la original propuesta de que la Confederación Helvética fuera borrada del mapa y repartida conforme a sus distintas lenguas entre Alemania, Francia e Italia.

El “gobierno de las masas populares” es él. Gadafi acapara todo el poder en un país sin Constitución, Parlamento ni partidos políticos y su endiosamiento carece de límites. Por eso, el espectáculo de los últimos días, con docenas de miles de manifestantes que, como en Teherán, salen valientemente a la calle desafiando los disparos de la policía y de los matones a sueldo, llena de euforia a quienes conocen su régimen opresor al servicio de su megalomanía. Frente a las declamaciones de quienes se dan golpes de pecho y se manifiestan dispuestos a derramar su sangre por el Líder Máximo (mientras derraman entre tanto las de sus compatriotas), los gritos de júbilo de quienes pisotean en Bengasi su odioso retrato, tienen algo de iniciático y liberador. Sea cual fuere el resultado inmediato de esta matanza de sus amados súbditos, Gadafi forma parte ya de la trinidad de los ídolos caídos en el muladar de la historia con Ben Ali y Mubarak. Confiemos en que el próximo sea Ahmedineyad.”

Si quieres leer el artículo completo, pincha en el siguiente enlace:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Estado/soy/elpepuopi/20110223elpepiopi_12/Tes

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3 respuestas a Libia en el ojo del huracán

  1. Un Montañero dijo:

    Efectivamente, ¿qué está pasando en Libia? ¿Por qué no nos dan más detalles? Se supone que hay una guerra civil, o al menos así es como se ha llamado siempre a la sublevación de parte de la población de un país con el resto. También se supone que los “buenos” son los contrarios a Gadafi. Pero la desinformación lleva a muchas preguntas.

    A mediados de los 80, cuando Reagan gobernaba en Estados Unidos, recuerdo que entró en guerra con Gadafi. Por aquel entonces, yo tendría algo más de 10 años, y, aunque sabía que la capital de Libia era Trípoli (viví en Italia, país del cual Libia era colonia), aprendí que existían otras ciudades como Bengasi, porque ambas fueron bombardeadas por Reagan.

    Paralelamente, se empezaban a desarrollar los videojuegos para los ordenadores del momento, de 8 bits. En el ATARI 800 había uno, por supuesto norteamericano, que se llamaba “F18”, y uno de los objetivos de Estados Unidos era Trípoli. Además de Prácticamente todo el Magreb, Cuba, Irak, Iran, Siria…

    En respuesta a estas ofensivas, agentes libios hicieron explotar un avión de la Panam en el aire, con mayoría de pasajeros estadounidenses. Al final, tras muchas presiones, dichos agentes fueron liberados por el gobierno libio para que los juzgasen en La Haya (¡qué barbaridad!). Después de esto, no se supo más de las hostilidades EEUU-Libia.

    Al cabo de un par de años, bien entrados los 90, recuerdo un artículo en algún periódico

  2. Un Montañero dijo:

    (perdón, corté el anterior sin querer. Lo sigo aquí):

    que decía que Libia ya no estaba entre los países del “eje del mal”. Recuerdo también una visita de Aznar, durante su gobierno, y de Bush hijo, si no me equivoco. Libia había pasado de ser “los malos” a ser “los buenos”.

    Y de repente, hace un par de semanas, contagiados por los sucesos de Egipto, parte de la población libia se rebela contra Gadafi, y tanto la UE como EEUU miran con amenazas, pero sin intervenir, a la espera de que el pueblo se quite a Gadafi de encima. Ahora vuelve a ser un malo, como siempre lo fue desde su golpe de estado de tinte izquierdista, hace más de 30 años. ¿Alguien me lo explica? ¿No será por el petróleo, verdad?

    Por cierto, la revolución de Egipto (porque no merece otro nombre) quizás fue influida por los sucesos de El Ayún, que parece que se han olvidado ya, y que pasaron a escasos kilómetros de Fuerteventura, territorio de la UE. En esa ocasión, la represión marroquí fue tremenda, y la pudimos ver en directo, con vídeos aficionados que no estaban manipulados por la prensa ni los gobiernos, ni siquiera por el Frente Polisario.

    Si todas estas revoluciones del Magreb sirven para algo (y no para poner a un nuevo títere al poder), no debemos olvidar que la semilla la sembraron los saharauis, un pueblo olvidado en el desierto, administrado por el país magrebí cuyo jefe de estado es el más rico de todos ellos: Marruecos.

  3. Un montañero dijo:

    Bueno, a estas alturas está claro lo que pasa en Libia, o por lo menos está más claro…
    La noticia de Libia ya no está en primera plana. En El País digital ya es la cuarta noticia, y en El Mundo va por el quinto puesto. Ya no interesa… Pobres “rebeldes”…

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