Más de 28 millones de niños y niñas no pueden ir a la escuela por guerras o conflictos en sus países

Los conflictos armados están impidiendo que más de 28 millones de niños y niñas puedan ir a la escuela por ser expuestos a peligros como las agresiones sexuales o ataques en los colegios, así como otros tipos de violaciones de los derechos humanos. Así lo advierte el informe de la Educación Para Todos y Todas 2011, publicado hoy por la UNESCO.

“Una crisis encubierta: conflictos armados y educación” es el título del último Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo 2011, en el que se examinan las nocivas consecuencias de las guerras sobre los objetivos de la EPT. Los conflictos bélicos constituyen uno de los mayores problemas que en materia de desarrollo afronta la comunidad internacional. Más allá del sufrimiento que causan, son fuentes de pobreza, desigualdad y estancamiento económico. A menudo los niños y niñas, y los sistemas educativos se encuentran expuestos a la violencia en la primera línea del conflicto.

Un total de 28 millones de niños y niñas en el mundo no pueden ir a la escuela por vivir en países en conflicto, lo que supone el 42% del total de menores sin escolarizar. “Los conflictos son el mayor impedimento para el desarrollo en muchos países del mundo, afectando seriamente a la educación”, asegura Irina Bokova, directora general de la UNESCO. “Este innovador informe documenta la escalada de la crisis encubierta, identifica sus causas principales y ofrece propuestas sólidas para el cambio”, añade.

Este reporte, que cada año publica la UNESCO, ha sido apoyado además por cuatro premios nóveles: Óscar Arias Sánchez (Costa Rica), Shirin Ebadi (República de Irán), José Ramos-Horta (Timor Oriental) y el Arzobispo Desmond Tutu (Sudáfrica). El Informe establece un plan para el cambio, con acciones más duras para luchar contra la violación de los derechos humanos y proteger el derecho a la educación durante los conflictos, fortalecer las prestaciones educativas para niños, jóvenes y adultos afectados por la violencia y reconstruir los sistemas de enseñanza en los países que salgan de una confrontación bélica. Propone además una especial atención a la educación de las personas desplazadas y al problema de las deserciones escolares, que aumentan en países que viven en esa situación de violencia.

Desde 1999 hasta 2008, 25 países fueron afectados por guerras o conflictos, colocando a niños, niñas, profesores y escuelas en objetivos de las agresiones. En 2009 se registraron en Afganistán al menos 613 ataques a escuelas, en el norte de Yemen fueron destrozados o afectados 220 colegios por los enfrentamientos entre el gobierno y las fuerzas rebeldes, y en el noroeste de Pakistán se produjeron numerosos ataques en escuelas de niñas. Un tercio de las violaciones registradas en la República Democrática del Congo afectaron a las niñas, el 13% de ellas tenían menos de 10 años. Son sólo algunos ejemplos: violaciones y agresiones sexuales han sido utilizados como estrategias de guerra para inyectar miedo e inseguridad, creando como consecuencia directa la deserción escolar. Las agresiones deterioran el potencial de aprendizaje de las víctimas, crean un clima de miedo que lleva a las niñas a quedarse en sus hogares, y priva a las menores de un ambiente acogedor en el que crecer.

El informe hace también un llamamiento a los representantes políticos para acabar con la impunidad que rodea a las agresiones sexuales, para ser más rigurosos en la aplicación de la ley internacional y para crear una Comisión Internacional sobre Violación y Agresiones Sexuales respaldada por la Corte Penal Internacional. “Los niños, las niñas y las escuelas no son solamente afectados por los conflictos, sino que en muchas ocasiones se convierten en uno de los objetivos de esa violencia”, afirma Kevin Watkins, director del Informe. “El fracaso de los gobiernos para proteger los derechos humanos está dañando seriamente a los niños y niñas, privándoles de la única oportunidad que tienen de una educación. Es hora de una acción decisiva”, insiste.

Los conflictos armados afectan también al presupuesto destinado a la educación: 21 países gastan más en armas que en educación básica, mientras con tan sólo el 10% de esos gastos militares, 9,5 millones de niños y niñas podrían acceder a la escuela. El informe advierte de que el sistema de ayuda humanitaria está fallando a los niños y niñas: para cubrir los déficits en educación serían necesarios todavía 2 mil millones de dólares y no el 2% de la ayuda total que ahora se está destinando.

Otros de los fracasos sobre los que advierte el informe son:

  • El aumento de la juventud: en muchos de los países armados, la mayoría de la población está por debajo de los 25 años, pero el sistema educativo no les proporciona las habilidades que necesitan para escapar de la pobreza, del paro y la desesperación que muchas veces contribuye a prolongar el conflicto armado.
  • El tipo de educación equivocada: en ocasiones, la educación, en lugar de ser usada como instrumento para la paz, sirve para fomentar las divisiones sociales, la intolerancia y los prejuicios derivados de la guerra.
  • Construcción de la paz: entre 500 millones y mil millones de dólares de los fondos de Reconstrucción para la Paz de las Naciones Unidas deberían destinarse a la educación, integrándola dentro de las estrategias para fomentar la tolerancia, el respeto y la convivencia.
Este artículo está tomado de la web Campaña Mundial por la Educación
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