¿Educación? para el ¿desarrollo?

Con el título que hemos elegido intentamos dar una pista acerca del contenido sobre el que versará este texto. En efecto, vamos a compartir algunos debates relacionados con los dos términos que incluye la denominación del enfoque educativo sobre el que diversos sectores, especialmente el de cooperación, hemos venido trabajando en las últimas décadas: Educación para el Desarrollo.

¿Educación? para el ¿desarrollo? Ambos términos son el centro de unas reflexiones repletas de cuestionamientos. ¿Es pertinente seguir hablando de desarrollo cuando se trata de un concepto polémico, hoy en día cuestionado por sus connotaciones negativas en múltiples campos?

 En el ámbito económico, porque el desarrollo ha provocado el aumento de la pobreza y de la exclusión como consecuencia de la línea de expansión capitalista que, iniciada hace más de cinco siglos, llega hasta la actual fase de globalización neoliberal.

 En la esfera política, porque el desarrollo se ha construido sobre modelos de dominación de pueblos y naciones enteras y, en la actualidad, los poderes políticos, supeditados a los intereses de los poderes económicos y financieros, contribuyen al debilitamiento de la ciudadanía democrática.

 En lo ecológico, porque se ha consolidado sobre un sistema de explotación sistemática, abusiva y depredadora de la naturaleza y sus ecosistemas, de las energías y de los recursos que garantizan la vida sobre el planeta.

 En lo social, porque el desarrollo se ha basado en el patriarcado como sistema de organización social que subordina y excluye del poder a las mujeres; en el androcentrismo como modelo de pensamiento y conocimiento que relega al conjunto de las mujeres y a un buen número de hombres, no incluidos en el arquetipo viril, a los márgenes del sistema; y en el eurocentrismo, como proyecto expansivo- universalizador de la civilización occidental que ha infravalorado, cuando no eliminado, otros proyectos socio-culturales. La consecuencia es la reproducción de un sistema terriblemente injusto que profundiza las desigualdades y que genera inequidad.

 En lo cultural, porque ha alcanzado también al vasto campo de la producción de pensamiento, de la expresión simbólica e icónica, de las cosmovisiones y comprensiones sobre el mundo; todo ello organizado en torno a grandes industrias que generan productos culturales para su consumo acrítico. Esta dinámica ha ido de la mano del avance homogeneizador y liquidador de la diversidad cultural.

Vamos a interrogarnos también sobre el término educación, un concepto hoy en día despojado de algunas de las características que le dieron un relevante papel en el proyecto de la modernidad y que cabría recuperar con otros sentidos, como veremos más adelante.

Un debate necesario

En un corto periodo de tiempo (y en el contexto local de quienes escribimos este artículo) se han sucedido tres jornadas [1] donde se han planteado reflexiones de interés para el conjunto de instancias interesadas en el cambio social, de forma especial para los agentes de la Educación para el Desarrollo, quienes vemos la urgencia de acometer un debate que desde hace tiempo se viene evidenciando en diferentes encuentros.  [2]

¿Es la Educaciónpara el Desarrollo el término que da cuenta de lo que queremos impulsar? ¿Cuál es el contenido sobre el que queremos edificar otros proyectos sociales? ¿Cómo articular principios acordes con el enfoque de la Educaciónpara el Desarrollo de 5ª Generación [3] (Educación parala Ciudadanía Global)? ¿Cómo reconstruir las alianzas necesarias para ofrecer alternativas a las complejidades, retos y problemas que rodean a la llamada educación/socialización? ¿Cómo integrar en propuestas tangibles las demandas de una teoría y prácticas educativas que respondan a criterios de inclusión, equidad, participación?

En una de las jornadas a las que aludíamos más arriba, Florent Marcellesi proponía el paso dela Educaciónpara el Desarrollo a la Educación al Vivir Mejor con Menos en coherencia con las críticas planteadas sobre la noción de desarrollo desde posiciones alternativas como decrecimiento, ecofeminismo, sumak kawsay (buen vivir) o anticooperación. En otro de los encuentros, Alfonso Dubois avanzaba en la crítica al modelo de crecimiento dominante y proponía la noción de Desarrollo Humano Local (DHL). Lo hacía estableciendo puentes con el Desarrollo Comunitario y conla Economía Social, desvinculando esa noción del imperialismo economicista y mercantilista para situarlo en el ámbito de las respuestas a las necesidades de las personas y de las comunidades sociales. En este artículo no es posible profundizar en todas las cuestiones. Con todo, trataremos de aportar algunas reflexiones críticas para iniciar la revisión de la terminología y del significado del enfoque al que aún denominamos Educación para el Desarrollo de 5ª Generación.

El debate se plantea en los dos términos de su denominación. La reflexión sobre el desarrollo no alude a un problema puramente teórico o sólo educativo, se trata de una cuestión cada vez más imbricada en la actual agenda económica, social, política e incluso científica. Así, se debe señalar que las cuestiones del decrecimiento y del sumak kawsay aparecen con potencia en el Foro Social Mundial de Dakar [4] (2011), pero también que son la culminación de procesos sostenidos en diversos foros [5] en los que se ha venido planteando su importancia.

La discusión sobre el desarrollo se encuentra íntimamente ligada al debate sobre la actual crisis, que expresa la incapacidad del modelo vigente de resolver de forma justa y sostenible sus contradicciones. Incluso a nivel institucional se viene reconociendo la necesidad de revisar las miradas en torno al crecimiento. El caso más representativo es la introducción del concepto de sumak kawsay (buen vivir) como derecho reconocido en la Constituciónecuatoriana de 2008 [6]: “Decidimos construir (…) una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, el sumak kawsay”. Destaca también la inclusión del suma qamaña (vivir bien) en la Constitución boliviana de 2009 [7]: “El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien),ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan(camino o vida noble)”.

En un ámbito más próximo también encontramos referencias en este sentido, como en el caso del Plan Director de la Cooperacióncatalana: “Se constata la necesidad de promover modelos de desarrollo sostenibles (…) Esta visión se ha impulsado desde las teorías y movimientos sociales del Norte y del Sur como el ecofeminismo, la teoría del decrecimiento y la teoría del Sumak Kawsay o Suma Qamaña (buen vivir) en la región andina”. [8]

Resignificarla Educación

Con el otro término, educación, ocurre algo similar. También es necesario resignificar su sentido en un momento en el que las tendencias dominantes parecen querer despojar a la educación de su reconocimiento como derecho humano y desvincularla de su carácter de bien público.

De hecho, las propuestas de reforma se suceden para intentar dar respuesta a una crisis educativa que no parece resolverse tras cada cambio legislativo. Esto no es producto de la casualidad, sino del carácter estructural de la crisis de la educación formal, que se estructuró como institución aislada del medio social intentando con ello limitar la influencia socializadora de los viejos poderes para ponerla al servicio de los nuevos proyectos modernizadores. Para ello se creó un cuerpo especializado de profesionales, el profesorado, cuya función principal sería la de distribuir los saberes seleccionados desde el referente dela Ciencia, con sus atributos de racionalidad y progreso. Un saber académico-escolar construido así al margen del medio social, comunitario.

La educación siempre ha sido considerada un elemento clave para el correcto funcionamiento de las estructuras económicas y sociales. Hoy, en pleno apogeo de la globalización neoliberal, también se vuelven los ojos a la escuela como institución socializadora que se intenta poner al servicio de las demandas del mercado. Así, cuando denunciamos la mercantilización de la educación hacemos referencia a la apuesta por introducir los “valores” del individualismo, de la competitividad y del éxito junto a un currículo socialmente irrelevante como las estrategias necesarias para cubrir las exigencias del mercado y para hacer de las personas individuos dóciles a los poderes hegemónicos. Sin embargo, nuestra apuesta educativa parte de planteamientos radicalmente diferentes:

 Entendemos la educación como un sistema global (integrador de lo formal, no formal e informal) cuyos objetivos nos hablan del empoderamiento de las personas, la generación de conciencia crítica, el desarrollo de capacidades, el compromiso con la participación y la transformación social.

 Creemos que la responsabilidad educativa va más allá de los y las docentes. Cuando hablamos de socialización crítica aludimos a un empeño colectivo que busca alianzas e implica a la comunidad educativa en su acepción más amplia.

 Identificamos por ello la necesidad de romper el aislamiento de la escuela, de derribar los muros que hacen de los centros burbujas alejadas de la problemática social y que caminan al margen de la vida real, como uno de los retos urgentes para la construcción de proyectos sociales y políticos alternativos.

 Frente a un cuerpo de conocimientos de nula relevancia social, reclamamos un currículo estructurado en torno a problemáticas socialmente relevantes, capaz de generar un conocimiento crítico y un saber útil para la transformación social.

Todo ello debe traducirse en propuestas educativas críticas que expresen la idea de una Educación para esos tipos de modelos asentados en la justicia social y la equidad que estamos buscando. Sólo así estaremos en condiciones de subvertir las condiciones actuales en las que se nos propone:

 Ser sujetos consumidores en lugar de ciudadanas y ciudadanos.

 Confiar en el mercado como sucedáneo de lo político.

 Aceptar el consumo como sustituto del derecho.

 Buscar el poder individual frente al ámbito de la acción política.

Frente a ello, la educación que queremos está llamada a generar una red de alianzas locales/globales de muy diverso signo para la creación de ciudadanía crítica. Una educación capaz de establecer significados creativos, transformadores, en los espacios resultantes de cruzar otros modelos de buen vivir (decrecimiento, desarrollo humano local, feminismo, ecologismo…) aún en construcción, con otras educaciones emancipadoras que estamos empezando a ensayar (democracia en la escuela; comunidades de aprendizaje; escuelas de ciudadanía global; aprendizaje-servicio; planes educativos de entorno; escuelas inclusivas, interculturales, coeducativas; experiencias cooperativas; foros mundiales…).

Un reto ingente y apasionante pero falto aún de los matices necesarios para dibujar un perfil más certero en el que englobar y compartir lo que hasta ahora hemos denominado Educación para el Desarrollo y que en adelante llamaremos ¿…? Quizá sea el momento de pensar en un próximo IV Congreso para fijarlo y buscar una alternativa a la actual Educación para el Desarrollo que refleje mejor el sentido educativo y socializador del que hablamos.


Juanjo y Gema Celorio son miembros del equipo de Educación para el Desarrollo de Hegoa (UPV/EHU). Juanjo es profesor titular del Departamento de Didáctica Ciencias Sociales dela Escuela Universitariade Formación de Profesorado (UPV/EHU) y Gema es licenciada en Geografía e Historia.

Este artículo ha sido publicado en el nº 46 de Pueblos – Revista de Información y Debate, segundo trimestre de 2011.

[1] Jornadas “La Cooperación Vasca en los procesos de DHL”, Hegoa (3 y 4 de febrero); Jornadas “Ideando Alternativas. Encuentros Decrecimiento y Buen Vivir”, Dezhazkundea (8 y 9 de febrero); Jornada “Cooperación al Desarrollo”, Universidad del País Vasco (UPV/EHU, 11 de febrero). Todas ellas se celebraron en lo que va de 2011 en Bilbao.

[2] “II Encuentro de Buenas Prácticas en Educación para el Desarrollo”, Albuquerque (Extremadura), del 3 al 7 de diciembre de 2010.

[3] “III Congreso de Educación para el Desarrollo. La educación transformadora ante los desafíos de la globalización”, Vitoria-Gasteiz, 7, 8 y 9 de diciembre de 2006. Actas disponibles en:  http://pdf2.hegoa.efaber.net/entry/content/226/actasdef.pdf.

[4] Ver la página web del Foro Social Mundial (FSM): http://www.forumsocialmundial.org.br.

[5] Ver el post “Mujeres indígenas del Abya Yala construyen agenda continental” (18/08/2010) en el blog Mujeres Indígenas de Hoy: http://bartolinas.blogspot.com.

[6] Constitución dela República de Ecuador. Disponible en: http://www.asambleanacional.gov.ec/documentos/constitucion_de_bolsillo.pdf.

[7] Nueva Constitución Política del Estado. Disponible en: http://libresdelsur.org.ar/archivo/IMG/pdf/NUEVA.pdf.

[8] Generalitat de Catalunya (2010): Plan Director de Cooperación al Desarrollo 2011-2014, p.58. Disponible en: http://www.gencat.cat.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Cultura, Educación, Solidaridad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s