La pobreza infantil

Artículo publicado por Jordi Cots, miembro de la Comisión de la Infancia de Justicia y Paz, y visto en la web de esta organización

   El rasgo característico de la pobreza infantil es este: que de entre todos los colectivos vulnerables los niños son los que tienen las necesidades más grandes. “Los que han crecido, decía Eglantyne Jebb, pueden ajustar sus necesidades, hasta cierto punto, y recuperar después la vitalidad, pero los niños detienen su crecimiento y difícilmente este crecimiento perdido se puede recuperar nunca más”. Eglantyne Jebb, que en 1924 nos dio la Declaración de Ginebra, había conocido el hambre y la pobreza infantil.

   Nuestros niños no pasan hambre, pero según un informe presentado por la Cruz Roja en julio pasado, muchos niños de Catalunya sufren malnutrición, y añadía que “sin una alimentación adecuada no sólo se pone en peligro el crecimiento de los niños, sino también su desarrollo como individuos “.

   Hemos pedido a Cáritas su conocimiento directo de la pobreza infantil en nuestro país. Su departamento de infancia y familia la detecta, entre otras cosas, a través de sus centros maternoinfantiles, a los que acuden muchas familias monoparentales, y las solicitudes de becas para comedores escolares, cuando las ayudas públicas se han agotado. Su experiencia les hace hablar de un empobrecimiento emocional, una expresión que inquieta, porque puede afectar a la estructura interna de una persona. Y hablan de otros tipos de pobreza: la pobreza cultural, por ejemplo, porque hay una injusticia cultural, ligada a la pobreza de información.

   En su informe de 2010, el Síndic de Greuges también hablaba de esta pobreza de información en las clases sociales más desvalidas. La pobreza infantil, dice, está muy vinculada al abandono prematuro del sistema, y afecta a las becas para el estudio o de comedor escolar, o a las actividades extraescolares. El Síndic recuerda que la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho a la escolarización pero también el derecho a la educación en un sentido más amplio. La débil calidad de la información ofrecida a las familias modestas, la menor utilización -por falta de recursos- de las actividades extraescolares coloca muchos niños en una situación de inferioridad. La educación no es completa; se resiente la calidad de la enseñanza y la igualdad de oportunidades.

   El problema de la pobreza infantil está conectado con las posibilidades de satisfacción de los derechos sociales, concretamente, con el alcance del artículo 4 de la Convención. Según esta disposición, los estados deben tomar las medidas necesarias para satisfacer los derechos sociales de los niños “tanto como se lo permitan sus recursos”. La cuestión radica en interpretar rectamente la frase subrayada. Se trata de saber hasta dónde deben llegar los poderes públicos en la dedicación de los recursos de que disponen. A veces se escudan, por “realismo político”, en la falta de recursos para incumplir sus obligaciones.

   El Comité de los Derechos del Niño ha aclarado el concepto de recursos, el uso que se debe hacer y la necesidad de una política global para la satisfacción de los derechos sociales. En primer lugar, cuando habla de recursos, no se refiere tan sólo a los financieros, sino a los recursos humanos, tecnológicos, organizativos, informativos, y también deben contemplarse los recursos desde un punto de vista cualitativo además de cuantitativo. Incluso cuando un gobierno dispone de pocos recursos debe asegurar las “obligaciones esenciales mínimas” para vivir dignamente. Y debe poder explicar y justificar sus decisiones con transparencia, en un proceso presupuestario participativo. Con visión global debe tener presentes los factores que podrían afectar a la disponibilidad de recursos, entre los que cabe contar un sistema impositivo eficaz, una política tributaria progresiva, el gasto militar, un seguimiento independiente de la sociedad civil.

   Esta es la doctrina del Comité de los Derechos del Niño. Con esta doctrina se ha de interpretar el artículo 15 de la Ley 14/2010, los derechos y las oportunidades en la infancia y la adolescencia. Es el artículo de la prioridad presupuestaria, por tanto, de la pobreza infantil. Por otra parte, el Comité recomienda que los estados velen para que los derechos sociales puedan ser objeto de reclamación judicial, aunque sea difícil.

   Todos estos elementos deben tenerse en cuenta en la lucha contra la pobreza infantil. No son planteamientos teóricos, sino que tienen consecuencias prácticas importantes. Pensamos, tan sólo, en aquellos niños que ahora empiezan el curso escolar y que pueden verse faltos de algunos recursos esenciales. No queremos hacer reproches, no hacemos ninguna denuncia, ahora. Lo que dejamos expuesto no es populista, ya que la situación es bastante seria, da tristeza y hasta cierto miedo

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