Morir de Hambre

Recupero un texto sobrecogedor citado por E. Ander-Egg en su libro El holocausto del hambre:
Al principio, el hambre se hace sentir constantemente,
ya sea cuando se trabaja, se descansa o se duerme.
Incluso en los sueños se hace presente…
El vientre parece que grita, luego se hincha.
El cabello se vuelve gris.
La piel se agrieta.
El sujeto siente como si le estuvieran devorando los órganos…
Pero llega un momento en que se pierde el hambre;
el dolor ya no es agudo, se hace sordo.
Un día el hambriento ya no se levanta.
Todo su pensamiento se eclipsa en un chisporroteo de centellas dolorosas.
Pausas definidas y separadas en el ritmo respiratorio.
La cabeza se inclina hacia atrás, la mandíbula queda colgante.
Los ojos se apagan; la pesadilla se convierte en frío estupor.
Y ese hambriento muere, sin ruido, acurrucado;
ni siquiera puede protestar o rebelarse…

 

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