Señores gobernantes, la gente se muere

 Impresionante carta que Nani Vall-llossera escribe a los gobernantes, denunciando la situación real que se vive en este país. El autor es médico de profesión y miembro del comite directivo de Cristianismo y Justicia, en cuyo blog fue publicada.

Y no son las muertes esperables en una sociedad europea envejecida en este inicio del siglo XXI. Son muertes prematuras relacionadas con sus políticas de “austeridad”, por la pleitesía que ustedes rinden a los mercados a los que se deben por sus deudas históricas con el capital y los capitalistas y por ese neoliberalismo atomizador y uniformizante que están contribuyendo a imponernos. Son muertes que ustedes deberían intentar diferir porque tienen las herramientas para hacerlo. Es cuestión de prioridades.

– La gente muere de frío (123) mientras ustedes nos distraen con revoluciones en la tarifa de la electricidad para que no cambie nada, que ustedes legislan siempre a favor de los suyos.

– Muere de hambre por no poder acceder a una dieta adecuada y suficiente. Cuesta creerlo porque asociamos el hambre a las imágenes de las hambrunas africanas. Pero a menudo la malnutrición no se ve porque vive recluida en la casa de ancianos que no pueden acceder a una dieta equilibrada con su pensión y su aislamiento; o se esconde en la obesidad de niños y niñas que ven su desarrollo físico e intelectual condicionado porque su dieta ha sido colonizada por baratos hidratos de carbono en detrimento de inasequibles verduras y proteínas; o se oculta en mareos en clase o falta de energía en el patio de niños y niñas que “sólo” son delgaditos.

– Muere porque le estamos robando el derecho a la educación, menospreciándola y recortándola, así hipotecamos el futuro vital de los niños y niñas de hoy y el progreso de la sociedad del mañana.

– Muere de pena y desesperación porque le han negado una segunda oportunidad, porque han roto su vida o la han dejado sin futuro.

– Mueren por ser pobres, porque ustedes no sólo no toman medidas contra la pobreza creciente, sino que son sus políticas las que los han empobrecido para enriquecer aún más a los ricos.

– Muere por la privatización de lo común (agua, suelo, servicios públicos…), que ustedes están ejecutando con mano firme y sin consultarnos.

– Muere en las calles de nuestras ciudades donde cada vez más personas viven sin hogar porque se les han roto todos los hilos que les sostenían (también sus políticas han contribuido) y ustedes no toman medidas suficientes para impedir su caída libre.

– Mueren personas que vienen a nuestro país huyendo de la pobreza y de la guerra, y las que acogimos para ser empleadas como mano de obra barata en los tiempos de la burbuja inmobiliaria y ahora les negamos el derecho a integrarse entre nosotros como ciudadanos, condenándolos a la exclusión.

– Mueren en las listas de espera enfermos que no utilizan las dobles puertas de entrada en los hospitales pagados con el dinero de todos, los que no son agradables al sistema y a sus profesionales, los que no tienen alternativa a la sanidad pública que ustedes están deteriorando a sabiendas, los que no pueden pagar los co-pagos con los que están castigando a las personas más enfermas y a las que necesitan mayor protección y cuidado.

– Muere por la contaminación del aire, el agua y el suelo, fruto del modelo económico que ustedes promueven, idólatra del dinero y del crecimiento, que ignora que este planeta se agota y que las generaciones venideras pagarán los platos rotos de nuestro despilfarro ecológico.

– Muere por la represión que ustedes ejercen sobre el diferente y el que disiente de sus ideas, sus políticas o sus comportamientos.

– Mueren o morirán las mujeres a las que ustedes quieren conducir con su moralizadora reforma de la ley del aborto a abortos clandestinos en condiciones de insalubridad. O cargarán con embarazos no deseados que condicionarán el futuro de las madres y el de sus niños y niñas y así ustedes podrán perpetuar ese patriarcado que se construye por desposesión a las mujeres y que menosprecia los trabajos de cuidado y reproducción.

Seguramente dirán ustedes que la anterior lista es una exageración, que no se puede establecer la relación causa-efecto entre sus decisiones políticas y algunos casos puntuales que los medios de comunicación contribuyen a magnificar. Pero cuando el paso del tiempo permita un poco de perspectiva, la huella en la Historia de las políticas que están aplicando quedará marcada en forma de pérdida de esperanza de vida de los empobrecidos y marginados.

Pero más allá de la expectativa vital en forma de años, la ciudadanía también muere de desconfianza hacia ustedes y entre las personas, de miedo, de indiferencia, de pesimismo, de escepticismo, de egoísmo, de desilusión, de desesperanza, de vergüenza, de afán de venganza. Emociones, actitudes y sentimientos que nos deshumanizan, restan Vida a nuestra vida y nos matan como sociedad.

Señores gobernantes, mientras ustedes proclaman el fin de la crisis, la gente se muere. ¡Hagan algo!

Y a la ciudadanía en general: si como ciudadanos, vecinos, compañeros, consumidores; como padres, hijos o hermanos, profesionales, amigos; como empresarios, gestores, trabajadores, votantes… hacemos lo que está en nuestras manos, nuestras palabras, actitudes y comportamientos, otra sociedad será posible. A nosotros nos toca elegir.

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