¿Por qué Steve Jobs no dejaba a sus hijos usar el ipad?

Este post ha sido publicado por Catherine L’Ecuyer en su blog Apego&Asombro. Aunque el argumento que utiliza, seguro, no es compartido por muchas personas, Espero, al menos, provoque una reflexión sobre este tema, ante el que existe un cierto papanatismo.

Steve Jobs no dejaba a sus hijos usar el ipad y limitaba el uso que hacían de otras tecnologías. Esa noticia, que acaba de salir hace poco en el New York Times, ha aterrizado como una bomba y circula a toda velocidad en los medios y en las redes sociales en todo el mundo (ver noticia NYT) (ver notica ABC) (ver noticia La Vanguardia). Jobs no es el único, hay muchos otros ejecutivos de empresas tecnológicas que hacen lo mismo en sus hogares, y además que mandan a sus hijos a colegios que no usan nuevas tecnologías. (ver noticia NYT)

 El periodista que escribe el artículo se pregunta ¿conocerán algún secreto esos ejecutivos que desconocemos nosotros?

 El secreto se encuentra blanco sobre negro en la “Memoria Anual” que mandan todas las empresas de telecomunicación a sus inversores. Es la columna vertebral de su modelo de negocio, que se refleja en una serie de indicadores: aumentar el número de clientes, el consumo de datos, de aplicaciones y de tiempo on-line. La buena evolución de esos indicadores es imprescindible para conseguir un buen índice bursátil, lo cual permite la financiación de la empresa, y en última instancia su sobrevivencia. Para ello, hace falta desarrollar contenidos, aplicaciones y dispositivos  que fascinen y enganchen al usuario. El mismo Jobs decía “hicimos que los botones de la pantalla fueran tan atractivos que la gente quería chuparlos”. ¿Y cuales son los usuarios más fácil de enganchar? Los niños, sin duda, porque su mente es todavía relativamente inmadura.

 También sabemos que la industria de los medios no está en el negocio de entregar contenidos a sus clientes, sino que están en el negocio de entregar clientes a sus proveedores de publicidad, que son los que tapizan las pantallas con sus marcas y sus banners. 

 Por otro lado, sabemos, según un estudio en la Universidad de Standford (Ophir, 2009), que un multitasking tecnológico intenso impide decir “no” a lo irrelevante. En una mente inmadura, es todavía más difícil y convierte a nuestros hijos en “enamorados de la irrelevancia”, decía el director de ese estudio. Eso no facilita la educación, más bien lo contrario. Steve Jobs decía que la innovación es “decir no a mil cosas”. El no quería que sus hijos estuviesen enganchados delante de una pantalla ensordecedora. Prefería que estuviesen preparándose para ser innovadores. Y para ser innovador en el ámbito de la nueva tecnología, hay que pasar tiempo detrás de la pantalla (en programación, por ejemplo), no delante. Es una matiz que a veces se nos puede escapar…

 ¿Quieres que tu hijo sea un chef? Quizás darle un cuchillo de 20 centímetros con 18 meses y dejarle jugar con los fogones con 5 años no es la mejor preparación. Si queremos que nuestros hijos sean innovadores en general, y especificamente en su uso de las nuevas tecnologías, hemos de re-plantearnos los medios que estamos usando para conseguirlo. Einstein decía que “la perfección en los medios y la confusión de los fines caracteriza nuestra época”. En 10 años, cuando gradúen nuestros hijos del colegio y todas las tecnologías actuales estén obsoletas, quizás nos darnos cuenta de que hemos caído, colectivamente, en una gran trampa. Ojalá nos damos cuenta ahora.

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