Soñando un año nuevo. (Un texto de Galeano)

Este texto es un extracto de “El derecho al delirio” de Eduardo Galeano que aparece en un libro publicado en 1998 titulado “Patas arriba. La escuela del mundo al revés”. No parece tener fecha de caducidad y cobra mucha más fuerza, si cabe, en nuestros días. Me lo han enviado unos amigos, para felicitarme el año, con la recomendación de “Soñar para que nadie sueñe por nosotros“. Lo comparto con todos vosotros y vosotras con la misma recomendación

 Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos al menos el derecho de imaginar el que queremos que sea.

Las Naciones Unidas ha proclamado extensas listas de derechos humanos, pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar.

¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar?

¿Qué tal si deliramos por un ratito?, vamos a clavar los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible:

“El aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.

El televisor dejará de dejará de ser el miembro más importante de la familia.

La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.

Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más. Como canta el pájaro, sin saber que canta, y como juega el niño, sin saber que juega.

En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo.

Los economistas no llamaran nivel de vida al nivel de consumo; ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza.

Y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra.

La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio. Porque la comida y la comunicación son derechos humanos.

Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla, y la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas, condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, volverán a juntarse bien pegaditas, espalda contra espalda.

La perfección, la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses. Pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última, y cada día como si fuera el primero.”

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Una respuesta a Soñando un año nuevo. (Un texto de Galeano)

  1. Un montañero dijo:

    Magnífico, muy bueno.

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