Morir en el trabajo: un clamoroso silencio

Mañana, 28 de abril, se celebra, por iniciativa de los sindicatos, el Día Mundial de la Salud y la Seguridad en el Trabajo. Como reflexión para esa jornada me parece muy valido el siguiente texto en el que se analiza la siniestralidad laboral en nuestro país. El texto es la editorial  (1582) de la revista Noticias Obreras, editada por la HOAC.

El Ministerio de Trabajo ha publicado los datos oficiales del Informe de Accidentes Laborales del año 2015. La realidad que muestran esos datos es aterradora. Los accidentes y las víctimas mortales continúan aumentando. En 2015 murieron 608 trabajadores y trabajadoras en accidentes laborales (28 más que en 2014), 500 en los lugares de trabajo (46 más que en 2014) y 108 in itinere (en el desplazamiento al trabajo). Los accidentes mortales han aumentado en todos los sectores, excepto en la agricultura. En cifras totales, en 2015 se notificaron 714.930 accidentes laborales sin baja, 518.988 con baja, 3.358 graves en el lugar de trabajo y 905 in itinere, con las 608 víctimas mortales ya indicadas. Son, de media, casidos trabajadores muertos cada día12 accidentes graves diarios1.421 accidentes con baja al día.

El Índice de Incidencia* de accidentes mortales fue en 2014 del 3,1 y en 2015 aumentó hasta el 3,6. Por sectores, el Índice es del 10,6 en construcción (10,1 en 2014), del 9,4 en agricultura (12,3 en 2014), el 6,9 en industria (4,9 en 2014) y del 2,2 en servicios (2,1 en 2014). Por Comunidades Autónomas, en 2015 están por encima de la media: Galicia (7,4), Aragón (6,2), Ceuta (5,7), Asturias (4,9), Extremadura (4,8), Castilla-La Mancha (4,7), Murcia (4,5), Cantabria (4,2), La Rioja (4,1), Castilla-León (3,9) y Navarra (3,7); en la media de 3,6 están Andalucía y la Comunidad Valenciana; por debajo de la media: País Vasco (2,7), Madrid (2,6), Catalunya (2,6), Canarias (2,6), Baleares (2,5) y Melilla (0), único territorio donde no ha habido ningún accidente mortal en 2015.

Si nos hemos detenido en algunos datos es para mostrar el terrible contraste que existe entre esta sangrante realidad en la vida de los trabajadores y trabajadoras con el clamoroso silencio social que la envuelve. La gravedad de lo que ocurre con la vida de las personas en el trabajo es extrema y, si además de en los accidentes de trabajo, nos fijamos también en las enfermedades laborales y el creciente deterioro de la salud de muchos trabajadores y trabajadoras (por las penosas e indecentes condiciones en que son obligados a trabajar o por ser privados del empleo) el panorama es bastante peor. Sin embargo, parece que todo esto ocurre en medio de una gran indiferencia social, como si fuera algo normal o una especie de fatalidad inevitable.

Pero no lo es. No es normal que trabajadoras y trabajadores vean expuesta su salud y su vida en el trabajo. Tampoco es ninguna fatalidad inevitable, tiene causas bien concretas y evitables: la creciente precarización del empleo; las indecentes condiciones de trabajo en muchas ocasiones; el incumplimiento de la normativa legal, la debilidad de la Inspección de Trabajo; la escasa cultura de prevención de riesgos; el escándalo de utilizar la «crisis» como pretexto para eludir la responsabilidad y obligación empresarial en la prevención y la inversión en la materia; el miedo a perder el empleo, en las condiciones que sea, que se impone a tantos trabajadores y trabajadoras… En suma, la pérdida de la dignidad de la persona en el trabajo. Por eso, como dicen los sindicatos, garantizar la salud integral de todos los trabajadores y trabajadoras debe ser una prioridad del nuevo gobierno.

La indiferencia social ante esta terrible situación es parte importante del problema: ¿hemos normalizado sin más esta tragedia cotidiana y crónica? Necesitamos reaccionar. Precisamente para colaborar a ello, en muchos lugares la HOAC convoca concentraciones públicas y otras iniciativas cada vez que se produce una muerte en el trabajo. Con ellas buscamos mostrar la necesaria solidaridad con el dolor de las familias de las víctimas, reclamar respuestas y ayudar a despertar la conciencia social. Es un empeño ineludible. El 28 de abril, por iniciativa de los sindicatos, se celebra el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Todos estamos llamados a participar e implicarnos. ¡Todos los días son 28 de abril! ¡Ni un muerto más!

*El Índice de Incidencia es el número de accidentes (ya sean totales, leves, graves o mortales) por cada 100.000 trabajadores afiliados con las contingencias cubiertas, por lo que muestra bien la incidencia de la siniestralidad en relación al conjunto de los trabajadores.
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